Lo anunciamos hace varios días atrás, pero como faltaban algunos “detalles” y el club no hacía oficial su fichaje por esas razones, había que esperar. Era cuestión de tiempo.
Ayer, esos “detalles” se zanjaron y por eso Luis Miguel Rodríguez, el “Pulga”, abrochó su firma y se convirtió en un refuerzo de lujo para el club Central Córdoba.
El oriundo de Simoca (Tucumán), de 38 años, llega luego de rescindir su vínculo con Colón de Santa Fe, en condición de libre hasta el 31 de diciembre de este año.
La entidad del barrio “Oeste” se hizo cargo del costo que significó la rescisión del “sabalero” (algo más de 200 mil dólares, dijeron), ya que el futbolista tenía contrato con el “rojinegro” hasta fines de este año.
Rodríguez lleva jugados 466 partidos en Primera división, con 179 goles y 83 asistencias. Si está bien físicamente, seguramente le aportará mucha jerarquía al ataque de Central Córdoba. Talento le sobra, pero se sabe que para rendir en el fútbol argentino hay que estar muy bien físicamente.
El “Pulga” se inició en Atlético Tucumán (325 partidos, 130 goles —máximo goleador histórico— y 54 asistencias), luego pasó por Newell’s Old Boys (18 partidos, 3 goles y 2 asistencias), por Colón de Santa Fe (101 partidos, 38 goles y 24 asistencias) y Gimnasia y Esgrima La Plata (22 partidos, 9 goles y 3 asistencias).
También vistió la camiseta del Seleccionado nacional en 2009 (1 solo partido, en un amistoso ante Ghana). Fue convocado en aquel momento por Diego Armando Maradona.
En las próximas horas, Luis Miguel Rodríguez se sumará al plantel que dirige Leonardo Carol Madelón en el Complejo La Candela (partido bonaerense de La Matanza), donde los “ferroviarios” se encuentran realizando la parte fuerte de la pretemporada.
Sin lugar a dudas, Rodríguez es el futbolista de mayor jerarquía que Central Córdoba contrató desde que está en Primera división.
Los hinchas, que se mantenían expectantes desde aquel primer anuncio, se ilusionan con sus goles, gambetas, asistencias y lujos. Lo sufrieron en su momento, ahora esperan disfrutar de su juego. Que así sea.



