Expertos en enfermedades infecciosas de la Universidad de Harvard, que monitorean la propagación global de la subvariante BA.2 de Ómicron, evalúan el impacto que puede llegar a tener en el desarrollo de la pandemia. Se trata de determinar si habrá contagios récord similares a los provocados por Ómicron entre diciembre y enero y si las subas abruptas en Hong Kong, China y Alemania pueden replicarse en el resto del mundo.
«Muchas regiones del mundo han visto grandes brotes de BA.2, pero los efectos varían ampliamente», sostuvo Jacob Lemieux, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard y especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital General de Massachusetts.
En el caso de Hong Kong, la subvariante BA.2 provocó un gran aumento de los contagios y una «pérdida total de control sobre la pandemia», según describió Lemieux. En Sudáfrica, que sufrió una ola severa de Ómicron, técnicamente BA.1, actualmente la subvariante BA.2 reemplazó casi por completo a la anterior, pero sin que los casos aumentaran sustancialmente.
En los Estados Unidos, ya está avanzada la sustitución de BA.1 por BA.2, sin embargo, no se ha registrado un aumento significativo de casos ni muertes.
Aunque se especula que los números pueden verse afectados por varios factores, incluidos los resultados de los test de autodetección de Covid-19, que no se comparten con las autoridades sanitarias.
Todas las versiones de Ómicron son altamente contagiosas, por lo que la variante desplazó rápidamente a las formas anteriores del coronavirus, como Delta. Además, varios estudios hallaron que BA.2 es incluso más transmisible que BA.1.



